Urge una reforma policial en Colombia para prevenir abusos en el futuro: HRW
Red+ Noticias | Bogotá
9 de jun de 2021 08:16

La ONG instó al Gobierno de Colombia a avanzar en una reforma policial y establecer una separación clara entre la Policía y las Fuerzas Armadas.

Ante las denuncias por violaciones a los DD. HH. en Colombia, la ONG Human Rights Watch -HRW- afirmó -en un informe publicado este miércoles- que miembros de la Policía Nacional han cometido abusos gravísimos en contra de manifestantes, en su mayoría pacíficos, durante las protestas que empezaron el 28 de abril. 

Según la ONG, estos abusos no son incidentes aislados, por lo que instó al Gobierno Nacional a tomar medidas urgentes para proteger los DD. HH. e iniciar una reforma policial profunda para garantizar el respeto a la protesta pacífica y que los responsables sean llevados ante la justicia.

“Las violaciones a los DD. HH. cometidas por la policía en Colombia no son incidentes aislados de agentes indisciplinados, sino el resultado de fallas estructurales profundas. Se necesita una reforma seria que permita separar claramente a la Policía de las Fuerzas Militares y asegurar una supervisión y rendición de cuentas adecuada para impedir que estos abusos vuelvan a ocurrir o queden impunes”: José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW.

Para llegar a esta conclusión HRW entrevistó a más de 150 personas -entre víctimas, familiares, abogados, testigos, funcionarios judiciales, funcionarios de la Defensoría del Pueblo y defensores de DD. HH.- en 25 ciudades de Colombia. 

Al documentar cada una de las denuncias de forma independiente y con evidencias de primera mano, HRW encontró que 34 muertes -dos policías, un investigador judicial y 31 manifestantes o transeúntes- están estrechamente relacionadas con las manifestaciones.  

Veinte de estas muertes fueron provocadas por policías, que en 16 de los casos usaron municiones letales disparadas con armas de fuego. Uno más falleció por una golpiza y otras tres por uso indebido o excesivo de gases lacrimógenos o aturdidoras.

“En la gran mayoría de estos casos, las víctimas tenían heridas de bala en órganos vitales, como el tórax o la cabeza, lo cual, según aseguraron autoridades judiciales a Human Rights Watch, es consistente con que hayan sido causadas con la intención de matar”. 

En medio de las movilizaciones han resultado heridas 1.000 personas, entre ellas periodistas y defensores de DD. HH. identificados con chalecos. HRW también encontró: 

  • Múltiples casos de detenciones arbitrarias, incluyendo varios en los que la policía empleó la figura de “traslado por protección”. 
  • Dos casos de violencia sexual por parte de policías contra manifestantes.
  • 17 golpizas violentas cometidas por la policía, en muchos casos con bastones. Una víctima, Elvis Vivas, con 24 años de edad, murió en un hospital. 

La ONG también documentó las violaciones de DD. HH. cometidas por parte de manifestantes. “Algunos individuos cometieron actos graves de violencia, incluidas agresiones violentas contra policías y ataques a estaciones de policía con piedras y cócteles Molotov. Al 2 de junio, más de 1.200 policías habían sido lesionados, al menos 192 de gravedad, dos agentes habían muerto y siete seguían hospitalizados, según el Ministerio de Defensa”. 

No obstante, para la organización la raíz del problema está en que la Policía depende del Ministerio de Defensa y con frecuencia ha sido desplegada para combatir a grupos armados junto con las Fuerzas Armadas. 

“Lo cual ha hecho que no exista una separación clara sobre las diferentes funciones de estas dos fuerzas. En situaciones de conflicto armado, el uso de la fuerza se rige por el derecho internacional humanitario, y las reglas son muy distintas a las de contextos civiles, tales como en protestas. Asimismo, los policías implicados en abusos a menudo son juzgados en tribunales militares, donde hay pocas probabilidades de que los agentes respondan por esos abusos dada su tradicional opacidad y falta de independencia”: HRW. 

“Colombia necesita una Policía de carácter civil que esté entrenada para responder a las manifestaciones de una manera respetuosa de los derechos humanos, y cuyos miembros rindan cuentas por los abusos cometidos. Establecer una separación clara entre la Policía y las Fuerzas Armadas es un primer paso clave para ello”, concluyó la ONG. 

Lea el informe completo aquí. 

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