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15 de jun de 2021 21:13
¿Quién dispara en Portal de las Américas?
Red+ Noticias | Bogotá | Fabián Forero Barón

Red+ Noticias visitó el Portal de las Américas -o portal de la resistencia-, el bastión más grande de manifestantes a favor del paro nacional en Bogotá.

Cada noche, después de las 8:00 p.m., la tensión crece en el Portal de las Américas por cuenta del sonido que provoca el roce de las balas. Su origen es un misterio, aunque para algunos no cabe duda que son tiros con arma de fuego. La Alcaldía no niega las detonaciones, en una zona que está entre los actos de vandalismo y las denuncias de abuso policial.

El hombre tiene puesto uno de esos trajes blancos propios de la pandemia. La mirada la oculta detrás de unas gafas gruesas de plástico. Ni las manos las exhibe, están enfundadas en un par de guantes de cirugía. Encima de la mesa, donde en pocos minutos intervendrá, acaba de poner un bate de béisbol, una imagen que ‘suaviza’ con un rosario colgado en el cuello. 

“Antes que todo debo confesarles algo…”, dice el joven, que fue presentado por el moderador de la veeduría en el Portal de las Américas, como uno de los líderes de la Primera Línea, organización que salió a la luz durante las manifestaciones de 2019. 

- “Los disparos fueron escuchados sobre las 8:15 p.m. Parecían tiros de pistola”, continúa para denunciar una situación que, según él, ocurre con frecuencia durante los enfrentamientos nocturnos entre el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía Metropolitana de Bogotá y un grupo de jóvenes que permanecen desde hace más de un mes en el Portal de TransMilenio, rebautizado por los manifestantes como ‘Portal de la resistencia’.

  • Los balazos son confirmados por los residentes de los edificios residenciales aledaños a la avenida Ciudad de Cali con Villavicencio. “Suenan ráfagas completas, un tiro tras otro”, cuenta una mujer que no se identificó “por seguridad”.

Además de las detonaciones, aseguró que muchos de sus vecinos han recibido denuncias de muerte por auxiliar a los integrantes de la Primera Línea que caen desmayados sobre las rejas de los conjuntos de apartamentos del sector. 

La misma mujer afirma que ha visto carros con las placas tapadas “desde donde descienden desconocidos armados. Las tanquetas les cubren la huída”, remata.
 
Una fuente de la Secretaría de Gobierno de Bogotá le confirmó a Red+ Noticias que sus funcionarios en campo, es decir los Gestores de Convivencia, también han escuchado los disparos. Aunque no se sabe a ciencia cierta si se trata de armas de fuego o traumáticas, lo cierto es que en el Portal nadie sabe quién dispara ni por qué.

Cae la noche

Son las 6:30 p.m. Seis jóvenes encapuchados arrastran tres llantas hasta el cruce de la Cali con Villavicencio. Después de prenderles fuego y cuando el humo negro se confunde con las primeras sombras de la noche, el perímetro del Portal de las Américas queda bajo control de los manifestantes. 

Los únicos policías vistos son la docena de hombres de la Fuerza Disponible, parapetados en la taquilla y en la puerta principal de esta central de transporte, una de las más importantes del sur de la ciudad y la que presta servicio a más de un millón de habitantes de las localidades de Kennedy y Bosa.

En plena ciclorruta, los ciclistas que pedalean duro para llegar pronto a casa, se confunden con los vendedores de cigarrillos de marihuana: “baretos armados, listicos, papi”, se le escucha decir, mientras exhibe, sin pudor, una caja de madera repleta de porros. Más jíbaros andan en la Ciudad de Cali. Cada dosis cuesta $2.000.

La olla comunitaria, del espacio humanitario del ‘Portal de la resistencia’, está a punto de hervir. Sancocho para variar. Los vendedores de aguas aromáticas, cigarrillos y 'manimotos' apuran sus despachos, saben que en pocos minutos el Portal pasará de ser un punto de encuentro de inconformes con el Gobierno, a escenario de los desmanes más graves en la historia actual de Bogotá.

  • En 48 días de tropeles, más del 80 % de los enfrentamientos han ocurrido a las 8:00 p.m. A esa hora las comparsas, arengas y actos circenses dan paso a un ambiente hostil. Las llamas de las llantas quemadas crecen sin control.

La Primera Línea se forma en el flanco sur del Portal. Son muchachos y muchachas, de entre 18 y 25 años de edad, que protegen sus cuerpos con escudos artesanales que construyen con barriles metálicos, guantes, rodilleras, coderas, máscaras de gas, gafas plásticas y cascos de colores. Portan bates y palos largos para enfrentar a la Policía a larga distancia. 

El Esmad anuncia su llegada con bombas aturdidoras. La mayoría de veces son dispuestos dos contingentes, 20 hombres en campo y otros 20 en motocicletas. También participan dos tanquetas blindadas equipadas con un sistema en el techo para disparar aturdidoras en masa. 

Según los manifestantes, el Esmad les juega sucio porque utiliza armas no convencionales como bolas de piquis, tornillos y balines. Los encapuchados, en cambio, responden con cócteles molotov que preparan con botellas plásticas y gasolina.

El saldo de las refriegas también es de grandes proporciones. Hasta 60 heridos han sido contados en una sola noche, la mayoría jóvenes con contusiones y algunos, incluso, con severos golpes en sus ojos. Los miembros del Esmad también han resultado con graves lesiones.

Como un 9 de abril

La calle no es el único hábitat del bonche. Los gases lacrimógenos y las detonaciones desesperan a los vecinos de más de diez conjuntos residenciales de las UPZ de Kennedy  81, 82 y 83, que han agotado las herramientas que da la burocracia criolla para denunciar tal situación. 

A las 8:00 p.m. y con las primeras explosiones los niños y los abuelos son confinados en sus habitaciones con sendos trapos mojados debajo de la puerta. Las señoras abandonan la novela y los más precavidos no dudan en valerse de colchones para proteger las ventanas. “Es por si las moscas”, confiesan. 

Otro damnificado cuenta que está cansado de instalar vidrios nuevos y que lo que viven cada noche es digno de los tiempos de la violencia cuando el bipartidismo obligaba a los campesinos a meterse debajo de la cama para no morir de un tiro certero de escopeta.

  • Pero quienes rechazan los estragos del Esmad apoyan sin reserva a los jóvenes de la Primera Línea. “No los estigmatizamos, los felicitamos”, dice Germán, habitante de una unidad residencial de la zona. 

Los disturbios han cambiado tanto la dinámica del barrio que una de las vías fue bautizada como calle del ‘Aguante’ y el parque Mundo, es otro punto de reunión y de choques con las autoridades. 

La última polémica ocurrió por una versión de la Secretaría de Gobierno, según la cual miembros de la Primera Línea utilizaron machetes para atacar a un grupo de la Fuerza Disponible. Los jóvenes lo niegan, pero el Distrito asegura que la violencia desmesurada en el Portal es una de las razones que ha ‘calentado’ la situación.  

La tensión crece cada día. Uno de los líderes de la Primera Línea confirmó que no acatarán la orden del Comité del Paro de levantar las protestas durante un mes. Su autonomía no es negociable, dicen.

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