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4 de feb de 2021 06:25
Con cacerolas y bocinas, birmanos rechazan golpe de Estado del Ejército 
Red+ Internacional | AFP | Rangún, Birmania

Como una vieja tradición para expulsar a los espíritus, en Birmania la gente hace sonar las cacerolas y las bocinas para rechazar el golpe de Estado liderado por el Ejército el lunes pasado. 

Aunque existe una amenaza clara que impide a la población salir a protestar, la ciudadanía birmana usa las cacerolas de sus cocinas y las bocinas de sus autos para rechazar la dictadura implantada por el Ejército luego del golpe de Estado que derrocó a Aung San Suu Kyi. 

El temor sigue siendo grande en un país acostumbrado a sangrientas represiones del ejército.

En Birmania "estamos acostumbrados a hacer el mayor ruido posible para expulsar a los malos espíritus de las casas y los pueblos", aquí los demonios son los militares, cuenta Thinzar Shunlei Yi, que creó un grupo de desobediencia civil después del golpe.

El 1º de febrero, la milicia birmana puso fin a la transición democrática, instauró el estado de emergencia por un año y detuvo a Aung San Suu Kyi, jefa de hecho del gobierno civil, así como a otros de su partido: la Liga Nacional para la Democracia (LND).

Desde entonces no ha ocurrido ninguna manifestación importante, ya que el miedo a las represalias sigue fresco en este país que ha vivido bajo el yugo de la dictadura militar durante cerca de 50 años desde su independencia en 1948.

Pero las señales de resistencia se multiplican.

"Golpear frena un poco mi ira (...) pero eso solo dura un instante", suspira Min Theint Oo, con 50 años de edad, abatido por volver a caer bajo un régimen militar luego de un paréntesis de 10 años.

No lejos de allí, un joven agitaba una bandera con los colores de la LND, que ganó por amplia mayoría las legislativas de noviembre, unas elecciones cuya legalidad cuestionan los militares. Otros hacían el saludo con tres dedos, un gesto de resistencia adoptado ya por los militantes prodemocracia en Hong Kong o en Tailandia.

  • Las autoridades militares ya formularon advertencias para recomendar a la población no decir o publicar nada que pudiera "alentar disturbios o una situación inestable".

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