490x320 El cacao de Arauca Foto Gobernación de Arauca
1 de oct de 2021 19:18
Cacao y ganadería: claves de Arauca para resurgir en medio de la pandemia
Red+ Noticias | Alexander Gómez | Arauca

Arauca es el segundo productor de cacao en Colombia con cerca de 18.000 hectáreas cultivadas y una producción aproximada de 10.000 toneladas al año.

Cuando alguien habla de Arauca, quizás lo primero que viene a la cabeza de la población del centro y norte de Colombia es la violencia y el abandono que azota a esta zona. Sin embargo, después de poner un pie en esa tierra es posible descubrir que allí abunda el ganado, el cacao, la flora, la ternera y el joropo. 

Así es el Arauca vibrador, un departamento cuyos habitantes luchan por reactivarse económicamente pese a la guerra que los ha golpeado por décadas.

La ganadería, en su mejor momento 

En medio de esa lucha uno de los pilares es la ganadería, que está en uno de sus mejores momentos gracias al incremento en las exportaciones y a que el departamento fue declarado libre de aftosa con vacunación. La raza brahmán, reconocida por su producción de carne, es la que predomina en la zona. 

“Actualmente hay 300.000 cabezas de ganado en el departamento, 1350 predios dedicados a la ganadería, y entre 5.000 y 7.000 personas dependen de la actividad”, dice Genaro Lomonaco, presidente de la Asociación de Ganaderos de las Sabanas de Arauca.

Por su parte, Israel García -uno de los ganaderos más importantes de la zona y dueño de ‘La peladera’, finca cuyo nombre funciona para ahuyentar a los ‘amigos de lo ajeno’- asegura que “una vaca de saca o de descarte que antes valía $ 300.000 ahora puede costar hasta $ 1.000.000. Mientras que los animales de un año, antes valían $ 600.000 y ahora cuestan $ 1.300.000”. 

La ruta del cacao, pilar de la economía y el turismo

En Arauca las iguanas no toman café sino que deambulan tranquilamente entre las plantas de cacao. Precisamente este es el otro pilar de la economía, pues el departamento es el segundo productor de cacao en Colombia con cerca de 18.000 hectáreas cultivadas y una producción aproximada de 10.000 toneladas al año. 

“Unas 5.000 familias dependen del cacao. Es el segundo departamento productor del país y el de más calidad a nivel nacional”, dice el gobernador Facundo Castillo, quien añade que esta actividad ha generado una alianza entre lo público y lo privado, ya que la administración departamental ha hecho un esfuerzo grande por apoyar a empresas como la Fundación Alcaraván.  

El procesamiento del cacao es largo, pero los resultados valen la pena. Primero hay que recolectar el fruto, luego es necesario extraer las semillas, ponerlas a fermentar y secarlas para obtener el cacao en grano. 

Después vienen la limpieza, descascarillado, tostado y molturación para finalmente obtener la pasta, el ingrediente principal del chocolate.

Y es que el cacao de Arauca ha sido reconocido como el mejor del mundo en varias ocasiones. Así lo recuerda el gobernador Castillo: “hemos ganado en dos ocasiones en el evento más importante del mundo realizado en el Salón de Chocolate de París. Este año también participaremos”.

El río Arauca, una frontera olvidada con Venezuela

La reactivación económica no ha sido fácil, ya que Arauca -la capital- es quizás una de las que más ha sufrido la migración venezolana.

Anteriormente era fácil cruzar la frontera con Venezuela, pero ahora, debido a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, el puente Internacional José Antonio Páez está cerrado y fuertemente custodiado del lado venezolano. Esto hace que cientos de extranjeros provenientes de El Amparo tengan que arriesgar sus vidas para cruzar en lancha el imponente río Arauca que divide la zona limítrofe. 

Es por esto que las autoridades vienen adelantando programas para recuperar El Malecón, uno de los lugares emblemáticos de la ciudad, y se esfuerzan por apoyar a cientos de pobladores que salen adelante con emprendimientos.

Es el caso de la comunidad Hitnú, cuyos miembros han tenido que abandonar su reserva indígena de Lipa debido a la exploración petrolífera y a la violencia, ahora muchos de ellos se ganan la vida fabricando manillas, collares, camisetas y todo tipo de artesanías.

Más allá de la violencia, los arauqueños quieren demostrarle a Colombia que su departamento tiene muchas cosas buenas para ofrecer a los turistas, quienes además de visitar esas tierras podrán disfrutar de la hospitalidad de su gente, ver el amanecer o el atardecer en la inmensa llanura -un espectáculo alucinante que eclipsa cualquier conflicto- y transportar a las personas a un mundo que combina la tranquilidad y el progreso.

Contenidos web relacionados