Barreras de metal, agentes de seguridad y una Casa Blanca 'militar': así fue la atípica posesión de Joe Biden
Red+ Internacional | AFP | Washington, EE. UU.
20 de ene de 2021 15:24

En los últimos años, decenas de miles de personas pudieron estar lo suficientemente cerca de la ceremonia inaugural. En 2021, la pandemia no lo permitió.

En lugar de ser recibido por una multitud de seguidores, el estreno de un Joe Biden presidente estuvo rodeado de barreras de metal, agentes de seguridad con mascarilla y un Washington de aspecto distópico, lejos del ambiente festivo que caracteriza normalmente el día de la toma de posesión. 

Las fuertes medidas de seguridad hicieron que el contingente de unos 25.000 miembros de la Guardia Nacional desplegados superara, de lejos, a los asistentes al acto, a los que las autoridades pidieron permanecer alejados, debido a la alta incidencia de la pandemia en EE. UU. y a los temores de violencia.

"Esto parece la entrada de una base militar durante la guerra", describió Joe Brunner, con 42 años de edad y procedente de Nueva York, frente a un puesto de control custodiado por tropas armadas y vehículos militares en el centro de Washington.

Camiones de basura rojos con la leyenda 'God Bless America' en los laterales actuaban como barrera de seguridad en uno de los puntos más sensibles, la parte norte de la Casa Blanca, hacia donde Biden debía dirigirse tras prestar juramento.

"El ambiente es muy extraño, es muy poco estadounidense", valoró de su lado Jason Sheffield, que consideró que la zona de seguridad y la fuerte presencia policial "no son éticas para la libertad" y "dan mucho miedo".

Las calles de la ciudad estaban casi vacías y muchos negocios del centro de Washington estaban cercados, algunos debido a la pandemia y otros como consecuencia de las recientes protestas violentas.

En los últimos años, decenas de miles de personas pudieron estar lo suficientemente cerca de la ceremonia inaugural como para ver al presidente prestar juramento ante el icónico edificio del Capitolio que alberga el Congreso.

Esta vez, la multitud estuvo notablemente reducida por culpa de la pandemia. Si normalmente eran distribuidas 200.000 entradas entre los legisladores, para repartirlas entre sus electores, este año solo hubo un pase disponible para cada uno de los 535 miembros del Congreso, junto a un invitado.

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