Foto
22 de ene de 2021 10:35
Alexa Rochi, la exguerrillera que ahora toma fotos en el Congreso y en las calles
Red+ Noticias | Anadolu | Bogotá

La excombatiente encontró en la fotografía la posibilidad de seguir trabajando contra las injusticias sociales que la llevaron a la guerra y ahora retrata las protestas en Colombia.

Alexa Rochi o alias Paula Sáenz -como era conocida durante su militancia en la extinta guerrilla de las Farc- ya no dispara un fusil o viste un camuflado. Ahora, en la vida civil, tiene un arma diferente: la cámara fotográfica.

Siendo tan solo una niña, ya había sufrido las crueles consecuencias de la guerra que ha azotado a Colombia por medio siglo. Y cuando tenía 15 años de edad, tomó la decisión de unirse a las filas de la guerrilla más antigua del mundo, las Farc-EP.

“Soy del valle, de Tuluá, y nos tocó irnos hacia el sur por la oleada paramilitar que había en ese momento. Los paramilitares se habían llevado a un tío, un hermano de mi mamá, que posteriormente fue asesinado y su cuerpo desaparecido. Nos tocó irnos desplazados y buscar refugio para salvar las vidas y llegamos exactamente al Caquetá”. 

Caquetá fue uno de los dos departamentos en los que fueron adelantados los fallidos diálogos de paz del Caguán entre el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) y las Farc. Fue ahí, en dicho lugar y periodo, donde esta mujer conoció a la desmovilizada guerrilla y donde tomó la decisión de unirse a la lucha revolucionaria.

Confiesa que acostumbrarse a la vida dentro de la antigua guerrilla no fue fácil. Tuvo que aprenderlo todo, desde cocinar para cincuenta personas o entrenarse militarmente, hasta superar las dificultades que implica vivir en la selva. De esos años dice guardar buenos y dolorosos recuerdos. También fue enfermera, hasta que un día, estando en el puesto de salud, tuvo que recibir el cuerpo destrozado de su mejor amiga y comandante, Rocío, a quien llamaban Rochi.

Alexa asegura que terminó en la fotografía “por accidente”. Tiempo antes de morir, Rocío le propuso hacer un curso de fotografía en plena selva. Y Liliana, quien fue reportera de guerra y otra comandante, le empezó a enseñar todo lo relacionado. Fue a partir de esa propuesta que ‘Paula’ incorporó una nueva arma a su equipaje: la cámara fotográfica.

“Comencé retratando cosas únicas que puede ver uno en la profundidad de la selva: desde una culebra hasta los gusanos más raros que uno haya podido ver. También marchas, desplazamientos y la vida diaria de un campamento guerrillero”.

En un entrenamiento de tiro, tomó una de las fotos de la colección que conserva recuerdos de la guerrilla. Aquel día, escuchaba cómo a su alrededor varios fusiles disparaban en ráfaga. Un compañero se paró al frente y se preparó para accionar el arma. Alexa se puso en posición, acomodó el dedo en el gatillo y disparó. Casi como un reflejo presionó el obturador, cuyo sonido se confundió con el fogonazo de la bala.

Alexa Rochi señala que la noticia de la paz no la convenció del todo inicialmente. “Siempre hubo escepticismo porque veníamos de cuatro intentos para dejar de matarnos, para buscar la paz. Todo el tiempo hubo esa malicia indígena, como le decimos aquí en Colombia. Yo digo que las Farc se acabaron el 29 de agosto cuando el entonces presidente Juan Manuel Santos decretó el cese al fuego bilateral. Ese día le dije a mi compañero: se acabó, las Farc se acabaron”, detalla.

  • Una de las coberturas fotográficas que más le ha dolido ha sido el asesinato de Dylan Cruz, el joven estudiante de 18 años de edad que fue asesinado por un agente del Esmad en noviembre de 2019, mientras participaba en una protesta pacífica en el centro de Bogotá.

“He ido haciendo ese proceso psicológico y social de pasar la página. Fue una etapa de mi vida donde estuve 11 años. Ahora estoy organizando mi vida personal, tengo mis perros, mis gatos, mi pareja y la idea es terminar mi carrera, en estos momentos estoy en el quinto semestre de artes visuales, y salir del país porque este país no promete nada”, concluyó.

Contenidos web relacionados