¡Bienvenidos, terrícolas! El Perseverance ‘lleva’ 10,9 millones de humanos a Marte, ¿hay colombianos?
Red+ Noticias | Andrés Marín Martínez - @andresymarin | Manizales, Caldas
17 de feb de 2021 22:40

La llegada de la misión 'Mars Rover Perseverance' al llamado planeta rojo no solo marca un hito en los miles de avances científicos y tecnológicos de la humanidad, también tiene una gran carga simbólica por la intención de los habitantes de la Tierra de ir más allá de los límites planetarios y usar los proyectos espaciales para dejar huella.

Cuando la humanidad pareciera sortear otra de las muchas dificultades que han enfrentado las especies en el planeta azul, como lo ha sido el paso devastador del nuevo coronavirus, la ciencia ofrece un espectáculo sin precedentes. Este jueves, 18 de febrero, la superficie del vecino interestelar será tocada por un robot del tamaño y peso similar al de un vehículo de 4 pasajeros, una pieza elaborada por seres humanos de diversos orígenes, como la colombiana: Diana Trujillo.

La NASA emprendió la misión con el objetivo de probar la existencia de vida en Marte, y a los humanos les abrió la puerta para implantar en el Rover Perseverance una muestra de su existencia por medio del programa Send Your Name To Mars (Envía tu nombre a Marte), una forma de convertirse en testimonios de sí mismos y quizás ser conocidos por los seres, si los hay, en esas latitudes inexploradas.

Los nombres de 10’932.295 terrícolas quedaron consignados en un potente chip que viaja pegado al armazón del Rover. En esa misma ‘botella’ que ha atravesado un segmento del ‘océano cósmico’, como lo llamó Carl Sagan, están los nombres de 47.000 colombianos y entre ellos el del ingeniero de sistemas y telecomunicaciones manizaleño Santiago Marín Pineda.

“Mi nombre está en el chip del Rover Perseverance porque en agosto de 2019 la NASA inició una campaña de invitación a todas las personas de la Tierra a inscribirse en este programa para que sus identidades estuvieran inscritas en el chip que llegaría a Marte”. Santiago Marín Pineda, ingeniero de sistemas y telecomunicaciones manizaleño, en diálogo con Red+ Noticias.

Para Marín Pineda, un incansable seguidor de la Estación Espacial Internacional (ISS) desde hace más de 10 años, esta es una manera de la NASA para llamar la atención de los habitantes de la Tierra y que así estén pendientes de las misiones por medio de las cuales quieren llegar a otros planetas.

Pero no solo el nombre de esos colombianos queda plasmado en la misión, el de la ingeniera vallecaucana Diana Trujillo queda con una especial relevancia al haber participado en el desarrollo del brazo robótico que recolectará muestras del cráter Jezero, que hace millones de años habría sido un lago. Trujillo les contará a los colombianos detalles de su trabajo y del largo viaje en una transmisión especial de Señal Colombia este jueves que lleva una inspiradora denominación: Juntos perseveramos.

  • Los nombres de esos seres humanos, apiñados en el chip, y que demuestran con su tarjeta de embarque, llegaron allí de manera gratuita; una consecuencia de la convocatoria de la NASA para promover el seguimiento humano con una carga simbólica y no justamente como un mensaje dirigido a los extraterrestres o marcianos que jugarían de locales. Falta ver que, de existir, tengan la tecnología para abrir el archivo, desencriptarlo e interpretarlo.

La misión Rover Perseverance es un adelanto a la preparación de misiones tripuladas que descenderán en ese planeta; es decir, el viaje de los primeros seres humanos a Marte. Es por eso que esta apuesta, que apenas comienza, "será un hito mayor que el descenso de las primeras personas a la Luna hace más de 50 años", según le dijo el experto en astronomía Germán Puerta a RTVC, Sistema de Medios Públicos.

Hace 4 años, Santiago Marín Pineda también puso su nombre en la Sonda Solar Parker que le da la vuelta al Sol. Esa es la nave que más cerca ha estado del astro central de la Vía Láctea. En ella iba un chip con el nombre de un millón de seres humanos.

  • "El 29 de enero de 2020, aproximadamente a las 09.30 UTC, la trayectoria de la sonda solar Parker llevó la nave espacial a una distancia aproximada de 18,6 millones de kilómetros del Sol, más de 5 millones de kilómetros más cerca que los sobrevuelos anteriores, por lo que esta, batió su récord”, dicen los registros internacionales de la NASA en Internet.

“Para el año 2026 está prevista otra misión y la NASA ya abrió las inscripciones; y así poner en órbita los nombres de otros terrícolas, todo con el propósito de promover el seguimiento humano de las naves, ampliar el conocimiento intelectual, lo mismo que tener la mirada puesta sobre los destinos que le han dado a una parte de los recursos económicos de la humanidad”, sostiene Marín Pineda.

Estas no son las primeras veces que hombres y mujeres, comunes y corrientes, se ‘embarcan’ en las misiones espaciales. El memorable astrónomo estadounidense Carl Sagan ya había promovido el viaje del disco de oro de los Voyager. Una especie de long play que tenía por título Los sonidos de la tierra (The Sounds of The Earth).

  • El disco está en las sondas espaciales Voyager lanzadas en 1977 con la tarea de aproximarse a la estrella más cercana al sistema solar, para lo que serán necesarios unos 40.000 años.

El disco de Los sonidos de la tierra contiene imágenes y sonidos que captan parte de la diversidad terráquea. Su existencia tenía la meta de exponer una prueba de la existencia de vida en la Tierra a eventuales formas de vida inteligente y extraterrestre.

Según lo dijo Carl Sagan "la nave espacial y el registro solo serán encontrados si existen otras civilizaciones capaces de viajar en el espacio interestelar. Pero el lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta".

Ni este ni los nombres de millones de humanos encapsulados en las pequeñas piezas de material semiconductor, con múltiples circuitos y que hoy dominan el mundo, son vistos como mecanismos efectivos de comunicación con la vida extraterrestre, quizás sean más cápsulas del tiempo o simbolismos de nuestra fugaz presencia.

Santiago no deja de mover de un lado a otro ese instrumento que mucho aprecia y con el cual les ha permitido a sus retinas y a las de sus seres queridos ver, de cerca, múltiples cuerpos celestes.

  • Con ese juego de lentes y espejos curvos ha saludado desde la inmensa distancia a los astronautas que cada 90 minutos le dan la vuelta a la Tierra, a bordo de la Estación Espacial Internacional.

A partir de ahora, Santiago ya no tendrá que decirle a su esposa Carolina que el amor por ella está más allá de una u otra estrella, sino que en otro tipo de acto romántico, más tangible si se quiere, le demuestra con dos tarjetas de embarque que él y Gaby, la hija, ya se han posado con sus nombres, allá, sobre Marte; y afirmarle que se aman tanto aquí como en cualquier parte.

Igual estarán los 47.000 colombianos o los casi 11 millones de seres humanos enamorados que empezaron a ‘poblar’ el planeta rojo a comienzos de la tarde del 18 de febrero de esta versión, año 2021, de una Odisea del espacio.


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